reestructuró el grupo con Tote Neira (guitarras, voces), Esteban Ribadeneira (batería), Luis Prieto (requinto), Magus Cruz (voces) y Tom Villón (bajo).

El grupo lo empezó el quiteño Luis Villamarín, quien se juntó a Max Epstein, un californiano residente en el Ecuador.

Su primer disco se llamó Ecuafornia y contenía los éxitos Ligt it up, Reflexiones y Vida musical.

como prefiere su creador Luis Villamarín, tiene su Taita, un nuevo disco que todavía no está a la venta, pero que ya suena por ahí y que la banda ha tocado, solo algunas canciones por supuesto, en sus últimos conciertos en Guayaquil y Montañita.

La alineación de E3 es Tote Neira (guitarras, voces) Magus Cruz (voces), Tom Villón (bajo), Luis Prieto (requinto), Esteban Ribadeneira (batería), Luis Villamarín (guitarras, teclados, voz) y a veces Gabriel Guzmán (requinto dos). Ellos definen su trabajo como fusión de nueva musica nacional pasillo-hop, género que proponen al mundo.

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E3 tiene nuevos integrantes, sin embargo, mantiene la onda urbana que le permite conectar con la gente, algo muy importante para la banda porque su propuesta no es para el público, es para la gente, el personal, como dice Villamarín, a quien no le gusta la distancia que establece un escenario lejano.

A él le gusta el contacto, el calor, la energía que proyectan las personas que se acercan a sus tocadas.  “Si estás en nuestros conciertos te enganchamos", asegura.  Él vive la música con entusiasmo de colegial enamorado, sin desmayar, con insistencia, sin barreras. Esa no es una cuestión personal, es la actitud de toda la banda, una marca que forma parte fundamental de su personalidad. Algo que se implantó en los comienzos y ahora es un sello del cual E3 no desea desprenderse.

Como cualquier banda que se respete y presuma de hacer música, sobre todo de la buena, E3 destaca en vivo. Ahí es donde  se hace evidente su profundidad y sentido profesional, sin embargo, esto no conspira para nada con su frescura y desarrollo.

El grupo huye de la nota enlatada y el facilismo, respira un aire muy ecuatoriano, donde conviven las frías temperaturas de la Sierra con el calor tropical de la Costa, combina acertadamente las melancólicas notas del pasillo cortavenas con la fuerza del rock clásico vieja escuela.

Villamarín dice que su música no está hecha para  pasar desapercibida. Algunos, que han intentado una aproximación a su trabajo, lo definen como música nostálgica ecuatoriana combinada con ritmos urbanos, beatbox (ritmos hechos con la boca), letras rapeadas y cantadas en inglés, quichua y español.

Sin embargo, hay que agregar hip-hop, pop, rock, reggae y un par de cosas más que se notan en vivo. Todo eso hace que la banda se embarque en un viaje donde aparece una mezcla vibrante con el destaque de la fusión de guitarras pasilleras con funk.

E3 funciona en armonía porque vive en un ambiente donde lo principal es la música, pero sus integrantes no se quedan solo con eso, ellos comparten la vida, y es ese compartir lo que hace sentir conectada a la banda.

Con esa visión cualquiera que comparte una de sus tocadas llega fácil y sencillo a la canción Taita, que con su estribillo “Taita que just means dad” se va metiendo despacio y seguro en el recorrido de una historia que tiene una raíz profunda en la tierra latina. Una parte de su letra dice: “Escribí una canción para ti, aquí donde te conocí la mitad es el centro de aquí y creo que viendo el mar yo me quiero morir...”.

La canción pretende elimina  las fronteras entre países hermanos y  rescatar el respeto, la esencia  de los latinoamericanos. También hace un llamado a todos aquellos que se fueron, para no perder su identidad donde sea que se encuentren.

La historia también se puede perseguir en el tema En ese lugar, donde esa voz pasillera dice: “Tu ya sabes que la cosa se pone fuerte, cuando la cosa no te va. Hoy que me voy de aquí, no me quiero ir de aquí, me tengo que ir caminando rapidito pa’ arriba”.

Cuenta Villamarín que la mezcla de pasillo-hop ha pegado mucho en la gente porque no es la misma propuesta aburrida que existía en el país. Él lo percibe en sus tocadas donde su música se aloja en la cabeza y en el pecho de los oyentes. E3 está vivo y su nuevo trabajo es la confirmación de una propuesta ecuatoriana al máximo.